Olimpia Figueroa
En nuestra práctica docente desde el punto de vista en que aplicamos las matemáticas con los alumnos, existe la convicción en la mayoría de los docentes que para resolver los problemas, el alumno debe primero saber el algoritmo de las operaciones.
La lectura, de una manera más aceptable nos indica todo lo contrario en lo que se refiere a los problemas aritméticos “se les considera un medio valioso para introducir a los niños en la comprensión de las operaciones aritméticas básicas”.
En el planteamiento de un problema debemos ser cuidadosos de no mecanizar las respuestas que puede dar el alumno, lo más importante es aplicar problemas donde utilice la comprensión para después aplicar la operación correcta.
Los problemas desde un principio deben ser tomados como acciones mentales y que el alumno se exija así mismo con sus propios recursos darle solución. Estas condiciones se dan en los niños pequeños antes de ingresar a la escuela, pero este potencial es mutilado cundo llega a la escuela, ya que se introduce al niño al aprendizaje convencional de los números y de allí en adelante el niño queda atrapado en la mecanización, trayendo como consecuencia que quede nula la creatividad.
Se nos sugiere que para una mejor comprensión, estos deben ser en primera instancia, verbales y de las vivencias de los niños.